jueves, 9 de noviembre de 2023

Rucandio

 Me fui.

La casa quedó

limpia y cerrada.

Los corzos

ya se habrán librado de los cazadores.

Como ha llovido

andarán saltando alegres

en las cercanías de Navarroyal.

Nadie les andará molestando.

El pueblo quedó casi vacío 

Han perdido el miedo.

Se adentran en él como terreno conquistado.

En los días de cielo azul,

que suelen ser muchos,

el picarralincho andará afinando sus sonidos.

Cuando llegue,

me dejará atónita

con su concurrida presencia.

Se siente,entre los árboles,

la presencia de los que me amaron.

El eco de las montañas

me acerca sus risas.

El monte.

¡Ay el monte!...

! Cómo agradece mi presencia!.

Rompe frascos de perfume

por donde paso.

Penetra de tal forma en mis huesos

que pasados los meses,

si cierro los ojos,

salen a tropel de mi cuerpo

para que no me olvide.

Otros quedan latentes

esperando la ocasión

de hacerse presentes.

Dorita.


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