jueves, 14 de septiembre de 2023

Canela

 Es el nombre que le di

a una perra enorme

que me recibió a lametazo limpio

a la puerta 

de la casa que durante siete años

nadie había visitado.

Desde que murió mi madre.

Pensé,como suelo,

un millón de cosas sobre ella.

Nada coincidió

con la realidad.

Canela sabía muy bien

cuando su amo viajaba

y como la encerraba

en un recinto

hasta que volviera.

Desde luego 

no la faltaba de nada.

Mi canela ama tanto la libertad

como la amiga que se encontró.

Y burlando al propietario

en el preciso momento

desapareció.

Mejor señal y augurio

de mi estancia en el lugar

no pudo ser.

Me rechazó la comida.

Al parecer su propietario

conociendo sus mañas

dejaba fuera suficientes alimentos

como para que sobreviviera.

Solo quería amor.

Sus lametazos,al principio,

no me hacían demasiada ilusión

pero sucumbí

a sus arrebatadores ojos.

Llegó la noche

y allí se plantó Canela

a la puerta de mi casa

haciendo de fiel centinela.

Al día siguiente,

cuando sonó la bocina 

del panadero

pude escuchar 

toda clase de improperios

contra Canela y su propietario.

Al parecer

como se la hacía pesada

la tarea de custodia

de vez en cuando

se daba una vuelta por el pueblo

revolucionando

a los demás perros

que no paraban de ladrar.

Al parecer también

nadie pudo pegar ojo.

Cuando apareció

el él 2...... sefiní.....

como por arte de magia

desapareció Canela.

Dorita.






No hay comentarios:

Publicar un comentario