Sentir mis propios cambios
me fascina y me asusta.
A veces pienso....
¡Cómo he podido yo vivir
tropecientos años
pensando así!.
¡Qué imbécil!.
Y lo más gracioso
es que no sé
como ocurrió el cambio.
Tal vez
de la noche a la mañana.
Dorita.
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