No sirven las palabras
para trasmitir con ellas
lo que uno
ya ha vivido
pretendiendo
que aquellos a quienes quiere
no caigan en las torpezas
que tantos pesares y sufrimientos
le causaron.
Lo máximo que puede,
por si sirviera,
es rezar
para que el aprendizaje sea rápido
y el sufrimiento liviano.
Dorita.
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