El agua
juega a salpicarse en los charcos
como los niños.
Se divierte
con las pompas y gorgoritos.
Con elegancia
nos va invitando
a adentrarnos,
poco a poco,
en el otoño.
Este otoño que se estrena
con el repiqueteo
de la lluvia
sobre los cristales.
Los niños en sus clases,
entre lágrimas,
despiden pesarosos
al verano.
Dorita.
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