Sé
que ,como a todos,
entre espuma,
caracolas
y plateados peces,
me andas esperando.
Que de tí
un baño
purificador y santo
obtendré
como la mejor
de las ofrendas;
no seas cruel
con mi existencia,
dame tiempo.
Tal vez,
no ha llegado muy hora.
Aún no he saboreado,
en plenitud
de la arcilla
de la que me hicieron
y que estoy en deuda
todavía.
Dorita.
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