En esta España sin sentido,
en la que me hayo viviendo,
son tantas las tropelías,
actitudes surrealistas
y teatro del absurdo
que llevándolo al extremo
nos obligan a vivirlo
que es difícil entender
como hemos llegado
hasta aquí.
Y como el Pueblo Español,
entero,
no se levanta en rebelión.
No como en el dos de Mayo,
válgame Dios,
pero sí con contundencia
haciendo valer
el sentido común,
el juicio
y lo que dicta
cualquier normal inteligencia.
Dorita.
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