Que escurridizo.
Como te admiro,
como te venero.
Inalcanzable
a mis ojos.
Cuando
menos me lo espero,
las inocentes palabras
que salieron de mi boca
llegaron
a algún oído
que las supieron usar
y también
trasgiversar.
Al darme cuenta
de aquella transformación
el disgusto,
la rabia,
traspasan mi corazón.
Más llegada la ocasión
de tener mi boca carrada,
vuelvo
a no perder la comba
para irme provocando
mi siguiente
decepción.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario