El necio
no tiene arreglo.
No tiene porqué
ser idiota.
Los hay también
muy lúcidos.
Ejemplos palpables
los estamos sufriendo.
Se regodea
persistiendo en el error,
en ello
encuentra placer.
No se cansa,
no descansa.
Un buen día,
como a todos,
le llega su fin.
Dorita.
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