Siento la llama dispuesta a devorar
cinco años vividos con pasión.
Traduciendo al infinito el verbo amar.
Bendecido con limón mi caminar.
Todo aquello una gran liberación.
Acompañada del mirlo y su canción
llegué de las flores néctar degustar.
Junto al árbol la serpiente no dormía,
riéndose del trabajo y del sudor.
Vigilando el momento de la herida
a quien con tesón hacia su labor,
sabiendo que ese día llegaría.
Dorita.
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