Ahí ando.
Mirando el agua.
Sabiendo
que habla.
Siempre vuelvo.
Lentamente me acerco.
De repente.... retroceso.
Lejos,
escucho el eco
de una vieja y conocida campana.
Su llamada
vibrando en mi estómago.
Hago caso y retorno
en búsqueda de un encuentro
que solo yo
ando retrasando.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario