Los hay obtusos.
Calcinan cuanto tocan.
Rayos que caen
hirientes.
Potente,
hipnotizadora luz
que atrapa.
Huye alma indefensa.
La carne que te sustenta
queda requemada y seca.
¿Dónde el calor del hogar
si solo quedan las ascuas
y rescoldos humeantes?.
Dorita.
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