Mi corazón
se niega a aceptar
estos candentes rescoldos.
Quisiera creer
en el perdón.
Así aconteció
en la gente de bien.
No digo
que el obtuso rescoldo
este alimentado
de gente de mal.
¡Líbreme Dios
de juzgar!.
Se ha convertido
en un arrasador fuego.
Difícil
conocer su alcance
y mucho menos su final.
Dorita.
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