Acuérdate
¡Oh montaña!
de mis paseos del último verano
entre pinos , encinas y quejigos.
Recuerdo
el brotar en mí de la alegría
y como con gozo
fue por tí compartida.
Tú derroche de perfumes
sobre mis pies.
No te olvides de mí
yo te lo imploro.
Solo pensar en tu espesura
me entran ganas
de vivir eternamente.
De tí solo espero
que hagas lo posible
para que cada año
podamos de nuevo encontrarnos.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario