El gato de Suzi
cazó un pajarito,
me lo trajo como ofrenda,
muerto estaba
el pobrecito.
Le mire con tristeza,
le deseé que viviera
más allá
de las estrellas.
El animal extrañado
no se iba de mi lado.
Al parecer me faltó
empatía y buen humor;
al fin,
era una muerte
y no me hizo
ninguna ilusión.
Dorita.
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