No quiero sentir,
en mi corazón,
larvas de insectos.
Desconozco
en qué terminaran.
Si fueran
de mariposas blancas
las protegería.
Abejorros ruidosos
me repugnan.
Planto
Rosales y lirios.
Acepto las espinas
presagio
de belleza desbordante.
Blancas azucenas
que me arranquen
la pureza de la infancia.
Dorita.
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