Los muertos
nos dejan su lírica.
No hay reproches,
ni malentendidos.
Ni dolor punzante.
Sí latente.
La no física presencia
transformada en conciencia
de constante existencia.
Jalea real.
La abeja extrajo
de la vida de la flor la esencia,
la encapsuló con cera.
Ahí perdura,
inamovible,eterna.
Dorita.
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