martes, 8 de noviembre de 2022

Los árboles del parque

 Orgullosos de su hermosura.

Prendados de los niños,

de la fuente,

de mi mirada candorosa.

Paso entre ellos

por un caminito rojo,

falsamente adoquinado.

Mis brazos tocan sus ramas.

Van formando un enrejado.

Celosos andan del cielo,

para ellos solos quieren

ese bullicioso paraíso

que como el agua fina

va calando 

en su ardiente corazón.

Se alzan

hacía la cegadora luz

que raya con el infinito.

Dorita.

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