Ya nadie se queda
para vestir santos.
Las chicas de hoy
ni piensan,ni quieren
parecerse a ellos.
Ni conocen sus historias.
Las chicas de hoy
dicen querer ser libres
acostándose
con quienes quieren,
cuando quieren,
decirles adiós
cuando les da la gana.
Llega un buen día
en el que,
de una manera u otra,
tienen que mirar a los ojos
a la esclavitud.
Dorita.
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