jueves, 17 de noviembre de 2022

Llueve

 La tarde,

angustiada por la pena,

rompió a llorar.

A la tarde se unieron

todos los disgustos de la humanidad.

No podía parar.

Se vio como descargaba

la rabia contenida.

Fue bueno.

Estuvo bien.

En los cuerpos no cabía

un solo quebradero de cabeza más.

Dorita.

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