Dardos de fuego
volando por el aire.
Fueron presentidos.
Fueron anunciados.
No podemos decir
que nadie lo vio venir.
Podemos afirmar,
con rotundidad,
que primero fueron unos;
no éramos nosotros.
Después otros;
tampoco nosotros.
Si no actuamos unidos,
seremos todos
los que sucumbiremos
bajo el fuego volador.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario