Mujeres
de ojos limpios,inmaculados.
Las nubes las obedecen,
dejan caer el agua
sobre su pelo
para verlas andar así,
empapadas,
por el sendero.
No se aderezan
con pinturas y ungüentos.
Su piel
libre al viento,
el aire las besa
con cariño y tiento.
Curtidas por las tormentas,
despliegan una sonrisa
siempre abierta.
Frente con cordilleras.
De sus manos cansadas,
la música se eleva.
De tanto callar,
casi se las olvida el hablar.
No les importa la gente,
son transparentes.
Dorita.
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