Estampada,
sobre una plateada senda,
la luna
más luna,
más embriagadora y grande
dejaba sobre su lomo
que la noche cabalgara.
Amor decidido y fuerte
en un corazón palpitaba.
Ante el latido constante,
el bosque callaba.
Pelo negro,
tez canela,
buscando a quien no encontraba.
Alzó a las ramas sus ojos,
por si algo la contaban.
Ningún pájaro nocturno
osó menear sus alas.
¿Porqué no llega su amado
estando la noche en calma?.
Desde la lejanía,
con un papel en la mano,
un muchacho se la acercaba.
El niño salió corriendo.
A ella,angustiada,
la negra espesura
se la llevaba.
Dorita.
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