Sobre la laguna,
una sementera de hojas
el otoño esparció.
Llegó la noche.
Arreció la tormenta.
El viento se encabritó.
Tras el agotamiento,
su furia quedó aplacada.
La luna y las estrellas
en el espejo del agua
se encontraron
de cara a cara con ellas.
Dorita.
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