Caídas en desuso.
Cantadas
en cualquier momento oportuno.
Por todos conocidas y saboreadas.
Ni especialmente grotescas,
ni espirituales.
Saliendo de nuestro espíritu
colectivo.
Con el latido
de un único corazón,
con la fuerza
de nuestro espíritu.
¡Qué bien sabían!.
! Cómo nos alimentaban!.
Dorita.
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