Vamos perdiendo
los ritos
y también las ceremonias.
Tengan o no sentido,
sean o no productivos,
con limpia,
con inmaculada mirada
llegan a mí mente en cascada.
Recordando ando ese tiempo que,
tal vez sin ser el mejor,
saca de mi boca una sonrisa,
me obliga al pan de cuco ensalivar
y a oler
esos pétalos de rosa
sobre la pindia cuesta esparcidos,
llevándome hasta una iglesia
en la que allá por la Magdalena,
aún las campanas suenan.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario