miércoles, 11 de diciembre de 2024

La Encarnación

 El monte y el campo

en tí se encarnaron Rucandio.

Desde las alturas,

nutrido por la nieve;

con las heladas perduras.

Tus deleites,

los músicos cantores;

sin faltar los ruiseñores.

Descorazonar al hombre

de inmiscuirse en el trazado de este sueño,

tuvo la vida a bien.

Orquídeas silvestres y pan de cuco

dando paso a tus excelsas cerezas.

El tiempo derivando

en tal multitud de frutos

que ni la bien entrada del invierno

impide que de tus árboles

el amarillo de las Golden

siga colgando.

Sobre el suelo,

los últimos membrillos esperan

al jabalí o al corzo.

Destellos de luz,

relumbran en tus ramas los carámbanos.

Imperturbables,todo el año,

las nobles y pardas encinas.

Nada más grande ante los cambios

que volver a tu placenta,

a tu cobijo.

Dorita.


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