Un viento huraño y violento
se lleva todo por delante;
no sólo
las mortecinas y cenicientas hojas
sino también
las que prometían quedarse
para deleite de nuestros sentidos.
Despiadado todo lo arrasa.
Solo resilientes en las copas
algunas verdes y puntillantes.
Bailan........
bien sujetas a las ramas
que con fuerza las retienen;
no quieren quedarse deshojadas,
desoladas y solas.
Dorita.
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