Resiste.
Ya se encargó,
quién la quiso,
su tejado retejar.
El granado,
deshojado y despoblado,
tiempos mejores esperando.
La limpieza, de la huerta,
encargada.
Yo, como ella,
esperando
a la florida primavera
y a un verano
que como siempre
un paraíso en la Tierra
nos regala.
Dorita.
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