En este día,
que aquí dicen es frío
y a mí no me lo parece,
bajo los plátanos
el césped sembrado
de sus airosas hojas.
He visto tornar su color.
Salpicado por ocres y castaños
primorosamente delimitados.
Andan jugando.
No al escondite
sino a abandonarse al viento.
Gozan
del incomparable sabor del vuelo.
En su juventud,
las fue vedado.
Dorita.
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