viernes, 29 de noviembre de 2024

Cantabria

 Nada que ver

con los otoño- inviernos

de mi infancia.

El cortante viento

rajaba mis nudillos hasta la sangre.

Las heladas

obligaban a ir pisando con tiento,

al caminar.

Ante la nieve

todos se apresuraban a explicar

de que iba;

si era suave y contundente

o seca y arrasadora.

Si se iría pronto

o si el blanco de las cimas anunciaba

que detrás de una 

nos llegaba otra.

Aquí, a punto de estrenar diciembre

con un sol de primavera

y temperatura de cualquier época del año.

Por todos los lugares

te encuentras

multitud de florecillas.

En Rucandio dirían

que nos espera un largo y frío invierno.

Esto es Cantabria,

ya lo veremos.

Dorita.

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