Se sentaban,
al atardecer,
sobre una gran piedra
en frente
de "La Peña del Mediodía".
Hablaban de sus cosas.
A veces se reían
y otras
al recordar a sus muertos
se quedaban
pensativas y tristes.
Solía estar con ellas
y me parecían
muy hermosas.
Dorita.
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