Crepita la llama.
El cielo,atento,
se abre
a los llantos por el desastre.
Sopla huracanado
el viento.
El cielo
no es ajeno a su fuerza,
a su santo y seña.
La Naturaleza,
al unísono,
late en un solo corazón.
Una sola voz
de resistencia.
Dorita.
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