De la Rioja a Rucandio.
De la abundancia y exquisitez al ver " ganarse la vida con el sudor de la frente".
En la alta montaña Burgalesa,con las puertas abiertas,el alcalde trillando hasta los domingos y Catalina por partera, tuvo que atarse los machos y bregar con lo que había: dinero poco,ingenio, ingenuidad y astucia no faltaban.
Quiso el trajín de los días que se enamorase del pueblo y casase con un labriego y tuviera su lechigada que fueron cuatro.
Cuando aterricé,por la escuela, los efusivos ardores de la juventud se le habían aplacado. Entre lo vivido y lo viviendo se iba cuajando, en ella, una personalidad resistente y resiliente a los dos mundos, entendido y haciéndose entender con disciplina y ternura.
Las tablas se terminaban aprendiendo como fruto de los castigos a base del ojo que, desde la terraza de su destartalada vivienda, atentamente observaba.
En el tiempo de cerezas todos al campo cantando el "Alindango".
Cuando llegaban las manzanas aún trabajábamos con más afán; nadie dudaba sobre lo que se debía hacer.
El examen de Ingreso no fue suspendido por ninguno de nosotros, había que hacer el Bachillerato y por ende progresar,tocaba hacer las maletas y al Internado.
Dorita.
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