Entré las blancas
sábanas
de " la luna lunera cascabelera"
se viste la niña
de encaje y seda.
Navegando va hacia Oriente
donde la espera
un castillo
hecho de cera,
con almenas de azabache,
caballerizas de plata,
torreones de hojalata.
Por el foso,
van navegando diamantes.
El mirador es de oro,
a los torreones
esmeraldas engalanan.
Cuando la niña despierta,
dos cuáseres han llegado
a iluminar
su mirada.
Dorita.
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