Se adueñan
de mi mano
las palabras.
Entre ellas han hablado
y acordado
contar
su propia historia.
No quieren
que interrumpa
su discurso,
ni que me entrometa
en su ensamblaje.
Quieren
lo que aún
no han conseguido
formar bellas estrofas
que cuenten
la verdad
de nuestra historia.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario