jueves, 20 de enero de 2022

Por la mañana

 Sin encender la radio,

con el cuerpo vacío de alimento,

busco impaciente

el asalvajado jardín

detrás de los laureles.

Las caléndulas

no pierden sus flores.

Las Calas siguen mostrando

sus inmaculados mantos.

Allí,

en el remanso de Paz,

junto a los pájaros,

Comienza mi día

vibrando

con el salir atrevido del Sol.

Dorita.


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