Tu vida fue
lo que fue.
No busques,
en el ayer,
la espina que te dañó.
Si no miraste
a la flor,
vuelve a la puerta cerrada,
saca la llave encajada,
el ojo en el agujero;
aún te quiere decir
que ella estuvo
en el lugar y no la supiste ver.
Dorita.
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