No dudo
de tu amor,,
de tus besos,
de tu entrega.
Me apena
ese vivir tuyo
tan centrado, solo, en ello.
Te pierdes los sentimientos
de los árboles,
en las estaciones,
las conversaciones del agua
al pasar por la ribera.
El latido de la brisa
que se eleva del mar
que lavándose la cara
se nos muestra
espontáneo,directo,caprichoso.
El gozar del alma profunda
de esta Tierra
que es tu casa y la mía.
Dorita.
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