Del paraíso,
un día,
expulsada
para pisar esta...
más que terrenal Tierra;
bajo una apariencia
azul,
inmaculada y pura,
por los excesos deformada.
Cuando el día señalado
sea de nuevo arrebatada,
más allá de las noches estrelladas,
que se me deposite
donde pueda correr
por las veredas,
donde pueda cultivar rosas.
Dorita.
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