como un capricho,
permitiendo
el libre albedrío
del destino,
sin norte,
sin sosiego.
Si probaste
la hiel del desengaño,
no persistas en el afán
de hacer y hacerte
daño.
No pongas trabas
a la distancia,
al olvido.
Lejos,
muy lejos se encuentra
aquel
que te deseo,
el libre,
el verdadero.
Dorita.
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