Esta calle
no es mi calle.
Sentí poseerla un día.
¡Tantas veces recorrida!.
Sentí
la mirada sosegada
de la anciana en la ventana.
Sentí
el rojo geranio
conservando su color
tras un invierno helador.
El jadeo mañanero
del perro
de mi frutero.
El escaparate elegante.
La bombilla parpadeante
La farola oxidada.
La hiedra
trepando por la ventana.
Al entrar,hoy,
en la calle
todo perdió su sabor.
Quedé
tocada de muerte
por una espina afilada
que atravesó
mi corazón.
Dorita.
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