Sonrisa y reflejo.
Ojos
mirando otros ojos.
Flecha
que busca la diana,
por siempre añorada,
jamás encontrada.
Trastienda
donde el alma se rompe,
agua que vuelve y revuelve,
que recupera el anclaje,
que no deja escapar
el instante que atrapa y se bebe
el siguiente instante.
Mano sobre el pelo,
penetra,
se pierde,
desaparece.
Dorita
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