Pasó aquel tiempo
de la ilusión
sin medida,
del encanto
viviendo encantados;
desembocó
en cloaca desbordada.
Tú y yo
andábamos perdidos,
nuestras palabras
no formaban oraciones.
Lo sentido
acabó
en un sinsentido.
Ahora,
con el mar en calma,
juntos paseamos
por la orilla,
saboreando las olas,
disfrutando los colores.
Dorita.
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