No pretendas que corra
tras el mundo,
tras el más bello lugar.
Bueno,
algún viaje sí.
Mi mundo definido,
perimetrado .
Las margaritas cercanas
agradecen
mi presencia.
El gato de mi vecina,
con sus amorosos ojos,
se cuela en la cocina.
El cedro se deleita
con las marcas imaginarias
que trazo
mientras crece.
Sin mencionar
los alumnos.
Aquí vivo,
gozo
y con mi infinito asombro
me regodeo.
Dorita.
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