Cubierta de polvo,
telarañas,
arañas y demás insectos,
con desconchados y defectos,
en un lugar infecto,
húmedo y oscuro.
Lleno de sapos y culebras,
allí está ella,
la puerta;
que está cerrada,
con una llave oxidada.
Sacando la llave
y mirando por el ojo
hay un mundo de cristal
sembrado de rosas rojas.
Dorita.
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