No una noche cualquiera.
La luna llena.
Anillo de luz
destilando belleza.
De las moreras y tamarindos
repuntaban los renuevos.
Del desenvaine de la navaja,
la Primavera testigo
del desenvaine de la navaja.
Golpe seco.
La sangre a borbotones.
Terremoto
dando a la muerte ventaja.
Sin previos enojos.
Si los hubo,
que seguro los hubo,
todos callan.
Las puertas cerradas
a cal y canto.
Corroyendo las entrañas,
el luto se queda dentro.
La luna,con su belleza,
por el firmamento riela.
Dorita.
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