Me ha preguntado,
esta mañana,
si este año le iba a
regalar manzanas
como todos los años.
La he respondido
que esta Semana Santa
fui a visitarlos
y los manzanos, todavía,
estaban floreciendo.
De pronto,
cayó en la cuenta
que el peral de su hija también
lo estaba haciendo.
Dorita.
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