domingo, 13 de abril de 2025

Mi abuela Catalina y aquella Semana Santa

 Habiendo mi abuela nacido

Quintanaopio pero casada en Rucandio

se veía el matrimonio obligado

de ir con caballerías a cultivar

parte de las tierras a dicho lugar.

Mi abuelo Francisco cayendo en la cuenta

que un cerezo nunca daba frutos

advirtió a mi abuela que si aquel año

ocurría lo mismo lo talaria.

Por convicción y cultura,mi abuela

el siguiente domingo de Ramos,

con el trozo de laurel bendecido

entre sus manos,

viajó a su lugar de origen

le coloco la ramita de olivo

y le dijo así:

"Cómo después de esta bendición

sigas igual serás talado".

A partir de aquel año,

y mi abuela era joven,

no dejó de dar frutos en abundancia

hasta que murió su ama 

a la edad de ciento tres años.

Después no sé

porque no he vuelto a visitarlo.

Dorita.

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