martes, 15 de abril de 2025

Sabía de antemano

que ayer 

iba a descargar la tormenta.

No conocía muy bien

por donde llegaría.

Mi corazón inquieto.

Mi estómago encogido.

Un leve dolor de cabeza indefinido.

Sí...

descargó.

Al escuchar los improperios,

entendí claramente

que todo aquello partía

de una persona

insatisfecha con su vida

y que me había elegido

para el rejonazo

porque me creía débil.

Lo que ella no sospechaba

es que bajo una apariencia de fragilidad

suele haber

una gran fortaleza.

Se lo enseñará la vida.

Las letras...

se las mostré ayer.

Dorita.



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